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Los españoles han puesto en su lugar a la profesión más antigua: una encuesta del CIS revela una dura verdad
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Los españoles han puesto en su lugar a la profesión más antigua: una encuesta del CIS revela una dura verdad

02 de marzo de 2026

Los españoles han puesto en su lugar a la profesión más antigua: una encuesta del CIS revela una dura verdad

Madrid, 2 de marzo de 2026 — Mientras algunos debaten si la prostitución es «un trabajo como cualquier otro» o «una forma de libertad sexual», la sociedad española ha dado una respuesta clara: no, gracias, pasamos.

Una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), encargada por el Ministerio de Igualdad, reveló que siete de cada diez españoles están convencidos de que las mujeres entran en este ámbito exclusivamente por necesidad económica. Sí, como el resto de nosotros, que cada mañana nos arrastramos a un trabajo que no nos gusta para cobrar un salario… solo que la mayoría no tiene un KPI tan… extremo.

Según los datos del estudio (10 019 encuestados, febrero de 2026), casi el 69 % considera la prostitución una forma de violencia contra las mujeres (y entre las propias mujeres, esta cifra asciende al 75 %). Además, el 79 % está seguro de que menoscaba la dignidad humana, y el 41,5 % menciona explícitamente la coerción. La idea de que «es simplemente un trabajo» es rechazada por una abrumadora mayoría, y la noción de «libertad sexual» lo es por casi el 80 %.

Pero el dato más contundente —para los posibles clientes— es el siguiente: el 63 % de los españoles (y el 71 % de las mujeres) diría «¡puaj!» a un hombre de su familia que pagara por sexo. Y atención, señoras: el 91,2 % de las mujeres afirmó que nunca iniciaría una relación con un hombre que hubiera pagado, aunque fuera una sola vez, a una trabajadora sexual. Es decir, en la práctica, una sola visita a una «profesional» te excluye de por vida. Severo, pero sincero.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ya calificó estos resultados como un «mandato» para la política abolicionista: sancionar a proxenetas y clientes —no a las mujeres—, además de impulsar la educación y la ayuda a las víctimas. Al parecer, la sociedad está preparada: para la mayoría, la prostitución no es un negocio, sino un síntoma de desigualdad y explotación.

Así que, por ahora, la profesión más antigua pierde claramente popularidad ante la opinión pública española.

Fuentes: Ministerio de Igualdad, CIS (Estudio nº 3525 «Percepción de la prostitución»), El País, RTVE, Infobae.